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Viaje a Benidorm
18 al 27 de septiembre de 2025
En la madrugada del 18 de septiembre, alrededor de las 4:45 h, dio comienzo el segundo viaje organizado para este año 2025. Salimos rumbo a Benidorm, una conocida ciudad costera situada en la provincia de Alicante, dentro de la Comunidad Valenciana y bañada por el mar Mediterráneo, en la comarca de la Marina Baja. Tras realizar las paradas correspondientes durante el trayecto, llegamos a nuestro destino en torno a las 14:00 h.
Siempre resulta interesante conocer algo de la historia y curiosidades de los sitios que se visitan. Por ejemplo, Benidorm tiene un origen antiguo, con influencias íberas y romanas, aunque también fue habitada por los árabes hasta la época de la Reconquista. Fue el rey Jaime I de Aragón quien reconquistó la zona, aunque posteriormente cedió estas tierras a Bernardo de Sarriá, quien fundó la ciudad de Benidorm en el año 1325. Hoy en día, esta localidad es uno de los principales destinos turísticos del Mediterráneo, con una población actual de cerca de 75.000 habitantes. Curiosamente, en 1715 apenas contaba con 216 vecinos, cifra que creció hasta los 2.700 a finales del siglo XVIII. Fue en el siglo XX cuando experimentó su gran expansión demográfica.
Aunque en esta ocasión no se incluyeron excursiones organizadas por el grupo, varios participantes decidieron realizar visitas culturales de forma individual, aprovechando la excelente red de transporte público local, que facilitó desplazarse por la zona a un coste muy reducido. Así, algunos miembros del grupo visitaron puntos de interés de Benidorm, Villajoyosa y Denia.
Como lugares imprescindibles a visitar en Benidorm:
Casco Antiguo de Benidorm: Una zona con encanto, calles estrechas, casas blancas y muchos bares donde probar tapas. Es el corazón más auténtico de la ciudad
Balcón del Mediterráneo (Mirador del Castillo): Un mirador precioso situado sobre una pequeña península. Desde aquí puedes ver las dos grandes playas a ambos lados. Ideal para fotos o simplemente disfrutar de la vista.
La Cruz de Benidorm: Situada en lo alto de una colina, ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad y la costa.
Playa de Levante: Es la playa más famosa de Benidorm: larga, con mucho ambiente, llena de bares y actividades acuáticas. Ideal si buscas sol, música y movimiento.
Playa de Poniente: Más tranquila que Levante, es perfecta para relajarse. El paseo marítimo moderno y amplio es ideal para caminar al atardecer.
En definitiva, Benidorm no es solo sol y playa: es un destino lleno de contrastes, donde puedes pasar del bullicio de la ciudad a la tranquilidad de una cala escondida, de un mirador con vistas infinitas al mar a un paseo por la montaña, o de la diversión en un parque temático a la paz de un pueblo con historia. Cada rincón tiene algo especial que vale la pena descubrir.
Otro de los destinos cercanos que se visitaron fue Villajoyosa, a tan solo 10 kilómetros de Benidorm. Pasear por el casco antiguo es una experiencia imprescindible. Sus calles estrechas y empedradas conducen a las famosas casas de colores frente al mar, pintadas tradicionalmente por los pescadores para reconocerlas desde sus barcos. Son uno de los símbolos más representativos de la ciudad.
Entre sus principales atractivos se encuentran:
El Vilamuseu (Museo Municipal de Villajoyosa), un moderno museo que ofrece una visión completa de la historia local, desde restos íberos y romanos hasta exposiciones sobre naufragios, piratería y vida cotidiana. Es el principal centro cultural de la ciudad.
El Museo del Chocolate Valor Ubicado junto a la antigua fábrica, este museo permite conocer la historia del chocolate en Villajoyosa y el proceso de elaboración tradicional. La visita suele incluir una degustación de sus famosos chocolates.
La Iglesia-Fortaleza de la Asunción Construida en el siglo XVI, esta iglesia de estilo gótico catalán tenía también funciones defensivas frente a ataques piratas. Su aspecto sobrio y sus gruesos muros reflejan su doble función: lugar de culto y refugio.
La Torre de la Malladeta Una torre vigía del siglo XIX construida sobre un antiguo santuario ibérico. Desde lo alto se obtienen vistas espectaculares del mar y la costa. Es un lugar cargado de historia y muy fotogénico al atardecer.
Las casas colgantes sobre el río Amadorio al borde del acantilado, estas casas parecen suspendidas en el aire. Ofrecen una imagen singular del casco antiguo y reflejan la arquitectura popular adaptada al terreno.
No faltaron las visitas a Denia, localidad a unos 50 kilómetros de Benidorm. Lugar donde se puede visitar:
El Castillo de Denia situado en una colina junto al puerto deportivo y que alberga el Museo Arqueológico, concretamente en la casa de la Marquesa de Valero de Palma, donde se pueden contemplar artefactos romanos encontrados en la zona. Cuentan que ese castillo sirvió de fortaleza en la época de la piratería del Mediterráneo.
El museo etnológico, ubicado en una auténtica casa burguesa del siglo XIX, concretamente en la calle Cavallers, el museo muestra cómo era la vida de la burguesía local que prosperó con el comercio de la pasa, la cultura doméstica, la arquitectura burguesa y tradiciones ya desaparecidas.
El museo de juguete, situado en lo que era la antigua estación de tren,con exposiciones de muñecas, coches metálicos y otros juguetes infantiles fabricados desde principios del s. XX. (Año 1904 hasta finales de la década de los años 60).
Estos días no solo sirvieron para descansar, sino que también se convirtieron —como ya es habitual— en una enriquecedora experiencia cultural, que permitió descubrir y apreciar otra parte del patrimonio de nuestro país.
Finalmente, el regreso se llevó a cabo con total normalidad, llegando a nuestra ciudad el 27 de septiembre sobre las 23:00 h, tal como estaba previsto.
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Benidorm

El Castillo de Benidorm, aunque hoy no conserva su estructura original, fue en su tiempo una fortaleza clave en la defensa del litoral contra los ataques piratas. Construido en el siglo XIV sobre un promontorio rocoso —donde hoy se sitúa el famoso mirador del Balcón del Mediterráneo— ofrecía una posición estratégica para vigilar toda la costa.
De la antigua fortaleza solo quedan algunos restos visibles de sus muros y cimientos, integrados en el entorno urbano pues en la guerra de la Independencia, el Castillo fue arrasado totalmente debido a un bombardeo realizado por la flota inglesa al retirarse las tropas napoleónicas en agosto de 1812, quedando tan solo unos pocos restos de la muralla original del mismo.A pesar de ello, el lugar conserva un fuerte valor simbólico e histórico para la ciudad. Desde este punto, no solo se controlaba el mar, sino también se protegía a la población local, entonces dedicada mayormente a la pesca y la agricultura.
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La Iglesia de San Jaime y Santa Ana, situada en el casco antiguo de Benidorm, es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Construida en el siglo XVIII sobre las ruinas de una antigua ermita del siglo XVI, su arquitectura refleja un estilo sobrio con detalles barrocos, característicos de la época. Este templo ha sido durante siglos el centro espiritual y social de la comunidad, vinculada tradicionalmente a la pesca y la agricultura.
La iglesia también jugó un papel fundamental en la defensa del pueblo frente a los ataques piratas que azotaban la costa mediterránea, formando parte del entramado de edificios que protegían a los habitantes. A lo largo de los años, ha sufrido varias reformas y ampliaciones que han contribuido a conservar su estructura y su valor histórico.
Hoy, la Iglesia de San Jaime y Santa Ana no solo es un lugar de culto, sino también un símbolo vivo de la identidad local, donde tradición, historia y fe se entrelazan, representando el legado cultural de Benidorm y su evolución desde un humilde pueblo marinero hasta la ciudad moderna que es hoy.
Villajoyosa

El Museo del Chocolate Valor, creado en 1998, Ubicado en el corazón de Villajoyosa, el Museo del Chocolate Valor es un lugar que despierta tanto la curiosidad como el apetito. No es solo un museo, sino una auténtica inmersión en la tradición chocolatera de una de las marcas más emblemáticas de España. Valor, fundada en 1881, lleva más de un siglo elaborando chocolate, y esta visita permite entender cómo ha evolucionado esa historia desde los métodos artesanales hasta la producción moderna.
Al entrar, lo primero que se percibe es ese inconfundible aroma a cacao que envuelve el ambiente. El recorrido comienza con una mirada a los orígenes del chocolate y a cómo el cacao, traído de América, se convirtió en un producto fundamental en la cultura europea. A través de antiguas máquinas, utensilios y fotografías, el museo muestra cómo se trabajaba el cacao en sus inicios, y cómo la fábrica Valor fue adaptándose con el paso del tiempo.
Una de las partes más atractivas del museo es la antigua fábrica original, conservada como si el tiempo se hubiera detenido. Allí se pueden ver los molinos, tostadoras y moldes que se utilizaban a mano para dar forma al chocolate. También se explican los distintos tipos de cacao, su procedencia, y cómo se seleccionan los granos para lograr ese sabor tan característico de Valor.
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Las casas colgantes de colores de Villajoyosa son uno de sus símbolos más reconocibles. Situadas sobre el cauce del río Amadorio, parecen suspendidas en el aire, desafiando el tiempo y la gravedad. Sus fachadas, pintadas en tonos vivos como rojos, azules o amarillos, tienen una explicación práctica: los pescadores las pintaban así para distinguir su hogar desde el mar.
Estas viviendas, construidas en vertical y muy pegadas entre sí, forman parte del casco antiguo y reflejan la vida marinera de la ciudad. Aunque muchas siguen habitadas, otras han sido restauradas como alojamientos o espacios turísticos, conservando su esencia y colorido. Son, sin duda, una imagen inolvidable del encanto de Villajoyosa.

Uno de los paisajes más icónicos de Villajoyosa es el de sus casas de colores junto al paseo marítimo, justo frente a la playa. Esta hilera de viviendas, pintadas en tonos intensos —azules, amarillos, verdes, rojos— se ha convertido en una seña de identidad del municipio y en una imagen que los visitantes no olvidan fácilmente. Todas mantienen ese aire alegre, costero y auténtico que hace que caminar por esta zona sea como entrar en una postal viva del Mediterráneo.
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Denia

El castillo de Denia sirvió de fortaleza en la época de la piratería del Mediterráneo. Está situado en la mayor altura de la ciudad de Denia. Su origen se remonta a la época romana, aunque fueron los árabes quienes le dieron su estructura defensiva más importante. Durante la dominación islámica, Dénia fue una taifa poderosa, y el castillo era el corazón del poder. Más tarde, tras la conquista cristiana, pasó a manos del Reino de Aragón, y se hicieron nuevas reformas para adaptarlo a las necesidades militares de la época.
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El Museo Etnológico de Dénia se encuentra situado en el centro histórico de la ciudad, junto a la plaza del Ayuntamiento. Un espacio que invita a descubrir cómo era la vida en la ciudad durante los siglos XIX y XX, especialmente en la época de esplendor del comercio de la pasa. El museo está ubicado en una auténtica casa señorial de estilo burgués, cuidadosamente conservada, que ya en sí misma es parte de la exposición. Al recorrer sus salas, se puede ver cómo vivía la clase acomodada de aquella época: muebles originales, suelos hidráulicos, vestidos elegantes, vajillas, fotografías antiguas… todo evoca una Dénia próspera, cuando la exportación de pasas a Europa era su principal motor económico. También se muestra cómo esta actividad influyó en la arquitectura, la moda, las costumbres y hasta en la mentalidad de la sociedad local.

