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Visita a las Escuelas Mayores, Escuelas Menores y Casa-Museo de Miguel de Unamuno
23 de junio de 2026
El pasado 23 de junio, un total de 32 socios participamos en una interesante visita cultural organizada para conocer tres espacios emblemáticos del patrimonio histórico de Salamanca: las Escuelas Mayores, las Escuelas Menores y la Casa-Museo de Miguel de Unamuno.
Para facilitar el recorrido, los asistentes nos dividimos en dos grupos de 16. A las 11:00, el primer grupo inició la visita a las Escuelas Mayores y Escuelas Menores de la Universidad de Salamanca, mientras que el segundo grupo recorría la Casa-Museo de Miguel de Unamuno. A las 12:00, ambos grupos intercambiamos los itinerarios, permitiendo que todos los participantes disfrutaran de las dos visitas guiadas.
Las Escuelas Mayores, cuyo origen se remonta al siglo XV, constituyen el edificio más representativo de la Universidad de Salamanca y uno de los principales exponentes del Renacimiento español. Su célebre fachada plateresca, mundialmente conocida por la figura de la rana, da paso a espacios cargados de historia como el claustro, el Paraninfo, la antigua biblioteca y la espectacular escalera renacentista, escenario de la actividad universitaria durante más de seis siglos.
Durante la visita recorrimos varias de las antiguas aulas universitarias, aunque una de las que más llamó la atención fue la Aula de Fray Luis de León. Sus estrechos y duros bancos de madera permitieron a los asistentes hacerse una idea de las austeras condiciones en las que los estudiantes recibían las clases hace varios siglos. La guía nos explicó cómo se desarrollaba la vida académica en aquella época: las largas jornadas de estudio, la disciplina impuesta por los maestros, la importancia del latín como lengua de enseñanza y las costumbres universitarias que marcaron la historia de la Universidad de Salamanca.
Todo ello permitió imaginar cómo fue la experiencia de alumnos y profesores en una de las instituciones académicas más prestigiosas de Europa, entre ellos el propio Fray Luis de León, cuya célebre frase «Como decíamos ayer…» sigue formando parte del legado universitario salmantino.
Otro de los espacios que despertó un especial interés fue el Paraninfo, la sala más solemne e histórica de la Universidad de Salamanca. En este recinto, que desde hace siglos acoge los actos académicos más importantes, como la apertura oficial del curso universitario y la investidura de doctores honoris causa, la guía nos explicó algunos de los episodios más relevantes que allí tuvieron lugar. Entre ellos destacó el célebre enfrentamiento del 12 de octubre de 1936, cuando Miguel de Unamuno, entonces rector de la Universidad, pronunció su valiente discurso frente al general Millán-Astray, terminando con la frase que la tradición ha conservado: «Venceréis, pero no convenceréis». El Paraninfo, con su artesonado mudéjar, los retratos de antiguos rectores y el ambiente de solemnidad que aún conserva, permitió a los visitantes comprender la enorme trascendencia histórica, académica e intelectual que ha tenido la Universidad de Salamanca a lo largo de sus más de ochocientos años de existencia.
Las Escuelas Menores, destinadas en su origen a la formación preparatoria de los futuros universitarios. En su interior se conserva el famoso Cielo de Salamanca, una extraordinaria pintura mural realizada por Fernando Gallego a finales del siglo XV que representa la bóveda celeste y constituye una de las obras más valiosas del patrimonio artístico universitario.
Durante la visita a las Escuelas Menores, los socios también conocieron algunos de los rincones menos conocidos del edificio, como el tradicional Poyo de los Desafíos, un banco de piedra situado junto a una de sus puertas donde, según la tradición universitaria, los estudiantes concertaban sus desafíos y resolvían cuestiones de honor que, en ocasiones, acababan en duelos fuera del recinto académico. Una curiosa muestra de la intensa vida estudiantil que caracterizó a la Universidad de Salamanca durante siglos.
Por su parte, la Casa-Museo de Miguel de Unamuno, antigua residencia de los rectores de la Universidad, permitió a los asistentes acercarse a la figura del ilustre escritor, filósofo y rector salmantino. La vivienda conserva gran parte del mobiliario y de los objetos personales utilizados por Unamuno, ofreciendo un recorrido por su vida familiar, su actividad intelectual y su estrecha relación con la ciudad y la Universidad de Salamanca.
Llama la atención la biblioteca de Miguel de Unamuno. Instalada en lo que originalmente fue el comedor de la vivienda familiar. Se trata de una de las estancias más emblemáticas de la casa. Las estanterías de madera albergan una parte de los miles de volúmenes que formaban su biblioteca personal, una colección que hoy supera los 6.000 ejemplares y constituye una fuente de enorme valor para investigadores de todo el mundo. En el centro destaca la mesa camilla, alrededor de la cual se reunía la familia. Unamuno concebía la lectura como una actividad cotidiana y compartida; junto a esta mesa sus hijos estudiaban y leían, mientras él alternaba la vida familiar con su incesante trabajo intelectual. La estancia transmite una sensación de hogar más que de museo, permitiendo imaginar el ambiente en el que nacieron muchas de sus obras más importantes.
El despacho de Miguel de Unamuno, probablemente el espacio más íntimo de la casa. Sobre esta mesa escribió buena parte de sus ensayos, novelas, artículos y correspondencia. El escritorio conserva una cuidada recreación de su lugar de trabajo, con útiles de escritura y objetos personales que evocan el ambiente en el que desarrolló su intensa actividad como escritor, profesor y rector de la Universidad.
Ambas estancias reflejan perfectamente la doble dimensión de Miguel de Unamuno: la del intelectual incansable y la del hombre de familia, mostrando cómo la vida cotidiana y la creación literaria convivían bajo el mismo techo en la histórica Casa Rectoral de la Universidad de Salamanca.
Uno de los rincones que llama la atención de los visitantes es el balcón de la célebre parra de Unamuno, desde donde se contempla una privilegiada vista de la Torre de las Campanas de la Catedral Nueva. Esta parra, que continúa creciendo sobre la fachada de la antigua Casa Rectoral, inspiró al escritor el soneto La parra de mi balcón, escrito en 1910. Para Unamuno, aquella sencilla vid representaba el paso de las estaciones y la belleza de la vida cotidiana, convirtiéndose en uno de los símbolos más entrañables de la casa que habitó durante su rectorado.
La jornada se desarrolló en un ambiente de gran interés y participación, permitiendo a los 32 socios conocer con mayor profundidad una parte esencial del patrimonio histórico, artístico y universitario de Salamanca, al tiempo que disfrutaban de una agradable mañana de convivencia y enriquecimiento cultural.
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Casa Museo Miguel de Unamuno
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Escuelas Mayores – Escuelas Menores
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